Beata Josefa Naval Girbés, 24 de febrero Fue devota de la Eucaristía y de María

 

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«Su vida fue una sencilla ofrenda por amor a Dios, a la parroquia y al pueblo. Desde su condición de terciaria carmelita supo ganarse a todos con sus muchas virtudes, llevándoles a la fe. Fue devota de la Eucaristía y de María»

Josefa, la popular y entrañable señora Pepa, estimada por sus vecinos, era una de esas mujeres entregadas a las necesidades ajenas que pasan por el mundo con exquisita caridad. Y cuando ésta se ejerce de forma tan cercana y natural, cuajada de sencillez evangélica, como hizo ella, los gestos de ternura inmersos en el paisaje cotidiano parecen entrar dentro de lo ordinario, de lo previsible; es el fruto de la costumbre. Como es tan fácil habituarse a recibir las dádivas de una persona generosa, a veces, aunque sea de manera inconsciente, puede terminarse por no valorar su quehacer.

Desde que nació en Algemesí, Valencia, España, el 11 de diciembre de 1820, esta beata fue acogida con la alegría que comporta ver cómo florece la vida trayendo consigo el aroma del Creador. Además, el gozo era especialmente visible en el hogar de Francisco y Josefa María que sería bendecido con cinco hijos, prole que ella inauguraba. Poco a poco, con sus virtudes se convirtió en una especie de talismán para los habitantes de su ciudad natal. La pérdida de su madre, cuando tenía 13 años, le instó a depositar su desolación en el regazo de la suprema maestra del dolor: María. En la capilla de los dominicos, postrada de hinojos ante la imagen de la Virgen del Rosario, anegada en llanto se puso bajo su amparo pidiéndole que fuese su madre. A partir de ese momento, Ella sería su punto de referencia. Y seguramente influyó en su decisión de consagrarse a Dios por completo a sus 18 años con voto perpetuo de castidad.

El párroco de San Jaime, Gaspar Silvestre, durante casi tres décadas la condujo firmemente por el sendero de la virtud. Pero ella correspondía con inestimable ayuda atendiendo la parroquia, ocupándose de los ornamentos litúrgicos y del cuidado de los altares. Se había formado en la Enseñanza, escuela que dependía del cabildo catedralicio, y paralelamente, mientras contribuía con su trabajo a las tareas domésticas, aprendió el arte del bordado que ejecutaba con maestría. De esta cualidad se beneficiaba la parroquia en la que se podían apreciar las primorosas labores que salían de sus manos. Y fue además un instrumento fecundo para su apostolado, ya que puso a merced de jóvenes y niñas su buen hacer transmitiéndoles gratuitamente sus conocimientos en un espacio habilitado al efecto en su propio domicilio. Era una ocasión única, que no desperdició, para compartir la fe con ellas y con las madres que las acompañaban mientras les daba clases de lectura o las adiestraba en la costura y bordado. Pero también amas de casa y niños salieron fortalecidos de la «escuela dominical» desde la que catequizaba.

Sin otro anhelo que ofrendarse a sí misma en el entorno que la vio nacer, se hizo terciaria carmelita. Su afán era llevar a todos a Dios. «¡Almas, almas para Dios! ¡No quiero que se condenen! ¡Señor, ayúdame a conseguirlo!», era su ferviente súplica. Por eso aprovechaba cualquier situación en las que se veía inmersa para evangelizar. Era bien conocida por su generosidad ilimitada. Atendía y socorría a huérfanos y toda clase de desfavorecidos, consolaba a los enfermos, a quienes visitaba asiduamente, y siempre disponía de sus recursos económicos para ayudar a quien lo precisaba. Supo ganarse a la gente con su talante clarividente, conciliador, lleno de prudencia, puesto de relieve en los acertados consejos que proporcionaba a unos y a otros.

Además de participar diariamente en la misa, dedicaba muchas horas diarias a la oración, clave en toda consagración que culmina en los altares. El ejercicio de las virtudes de la humildad, paciencia, abnegación, silencio y fidelidad en la obediencia eran características en su vida. Siempre mostró su devoción a la Eucaristía y a María. Entre los santos, tenía predilección por Juan de la Cruz. Con su autoridad moral contribuyó a que muchos alejados se integraran en la parroquia. De la multitud de actos de caridad que se podrían referir de ella, el brillo de esta virtud principal se hizo particularmente ostensible durante la epidemia de cólera de 1885.

Su existencia prosiguió sin mayor notoriedad, guiada por el afán de hacer el bien a todos, hasta que la sencilla y fecunda ofrenda de amor que había trazado con su vida esta admirable laica, culminó el 24 de febrero de 1893 cuando tenía 73 años. Juan Pablo II la beatificó el 25 de septiembre de 1988.

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Reflexión del evangelio del 2do. Domingo de cuaresma

transfiguracion¡Venga tu Reino!

REFLEXIÓN EVANGÉLICA

Marcos 9, 2-10_

Seis días después, Jesús tomó a Pedro, Santiago y Juan, y los
llevó a

ellos solos a un monte elevado. Allí se transfiguró en
presencia de ellos.

Sus vestiduras se volvieron resplandecientes, tan blancas como nadie
en el mundo podría blanquearlas. Y se les aparecieron Elías y
Moisés, conversando con Jesús. Pedro dijo a Jesús: «Maestro,
¡qué bien estamos aquí! Hagamos tres carpas, una para ti, otra para
Moisés y otra para Elías». Pedro no sabía qué decir, porque
estaban llenos de temor.

Entonces una nube los cubrió con su sombra, y salió de ella una voz:
«Este es mi Hijo muy querido, escúchenlo». De pronto miraron a su
alrededor y no vieron a nadie, sino a Jesús solo con ellos.

Mientras bajaban del monte, Jesús les prohibió contar lo que habían
visto, hasta que el Hijo del hombre resucitara de entre los muertos.
Ellos cumplieron esta orden, pero se preguntaban qué significará
«resucitar de entre los muertos».

1. _Los llevó solos_: En la oración es bueno llevar toda nuestra
persona: nuestras penas, alegrías, a nuestros familiares, problemas
del trabajo, con los compañeros, etc. Pero hay momentos en los que es
necesario ir «solos» a la oración; es decir, dejar de lado las
preocupaciones, los problemas, los pendientes…, así como quitar los
posibles distractores como el celular. Deja todo fuera y entra, tú
solo, en la presencia de Dios. ¿A dónde?

2. _A un monte_: Es ese lugar donde te encuentras con Dios, el monte
es el lugar donde al bajar hay un cambio. Ese monte puede ser un
retiro o una misa o un encuentro con la Palabra. Ese es el monte que
tienes que buscar para hablar con Dios y transfigurarte. Búscate ese
momento en tu día que te permita escuchar a tu Padre Dios. Esa
búsqueda depende solo de ti. Quizá es esa capilla donde te sientes
feliz cada vez que vas, o quizá es esa misa donde ese sacerdote te
mueve el corazón o simplemente ese momentito en el día que te pones
frente a una imagen o estampa que te mueve tanto. Pero no dejes de
buscar ese lugar donde el cielo y la tierra se unen en ti.

3. _¡Qué bien estamos aquí!_: Cuando vives la experiencia de Dios,
se siente un cambio interno, allí es donde aparece la verdadera
conversión, en donde a través de ese encuentro fuerte con Dios te
quieres quedar ahí. Creo que todos, tarde o temprano, experimentamos
ese monte donde hay un cachito de cielo. Algunos en un momento
particular de su vida y otros con más frecuencia. Pero, tarde o
temprano, vas a experimentar un cachito de cielo.

4. _Recordar para anunciar_: Es lo que vivirán los apóstoles.
Cuando tú te propongas ser apóstol, sal a anunciar no tan sólo lo
estudiado en el cursito de teología, sino sal a anunciar también tu
experiencia de cielo con Dios y cuando lo escuchaste en tu vida.
Porque el mundo de hoy necesita testigos vivos de la Palabra, no
maestros que enseñen teorías.

Oración: Señor, llévame también a mí a un lugar solitario, a mi montaña, para que ahí haga una experiencia personal, viva y transformante de ti. Quiero saborear ese cachito de cielo para poder decir a mis hermanos que Tú vives y que vale la pena subir a la montaña para estar contigo.

Amén

Pérez Lomán Óscar LC

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No teman a los que matan el cuerpo, pero no el alma

LaDivinaMisericordia

 

Mateo 10, 24-33. Tiempo Ordinario. Dios nunca se deja ganar en generosidad. Como buen Padre, nos consiente y nos da toda clase de bienes.

Por: H. Miguel Alejandro Velázquez Rocha | Fuente: Catholic.net

Del Santo Evangelio según San Mateo 10, 24-33
El discípulo no es más que el maestro ni el servidor más que su dueño. Al discípulo le basta ser como su maestro y al servidor como su dueño. Si al dueño de casa lo llamaron Belzebul, ¡cuánto más a los de su casa! No les teman. No hay nada oculto que no deba ser revelado, y nada secreto que no deba ser conocido. Lo que yo les digo en la oscuridad, repítanlo en pleno día; y lo que escuchen al oído, proclámenlo desde lo alto de las casas. No teman a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. Teman más bien a aquel que puede arrojar el alma y el cuerpo a la Gehena. ¿Acaso no se vende un par de pájaros por unas monedas? Sin embargo, ni uno solo de ellos cae en tierra, sin el consentimiento del Padre que está en el cielo. Ustedes tienen contados todos sus cabellos. No teman entonces, porque valen más que muchos pájaros. Al que me reconozca abiertamente ante los hombres, yo los reconoceré ante mi Padre que está en el cielo. Pero yo renegaré ante mi Padre que está en el cielo a aquel que reniegue de mí ante los hombres.

Oración Introductoria
Aquí estoy ante ti, Jesús mío. Vengo ante ti para estar unos momentos contigo. Te pido que renueves mi amor, mi fe y mi confianza en ti. Además te quiero pedir una cosa más, que jamás me aparte de ti. Señor, ayúdame a sacar el mayor provecho posible de esta meditación.

Petición
Jesús, ilumina mi alma y mi mente para escuchar tu voz, en la meditación, y seguirla.

Meditación del Papa Francisco

Yo me repito mucho en esto. Una Iglesia que no sale es una Iglesia “de exquisitos”. Un movimiento eclesial que no sale en misión, es un movimiento “de exquisitos”. Y a lo más, en vez de ir a buscar ovejas para traer, o ayudar o dar testimonio, se dedican al grupito, a peinar ovejas. ¿No? Son peluqueros espirituales. ¿No? Eso no va.

O sea salir, salir de nosotros mismos. Una Iglesia o un movimiento, una comunidad cerrada se enferma. Tiene todas las enfermedades de la cerrazón. Un movimiento, una Iglesia, una comunidad que no sale se equivoca. Pero es tan lindo pedir perdón cuando uno se equivoca. Así que no tengan miedo. Salir en misión. Salir en camino. Somos caminantes. Pero cuidado, santa Teresa lo avisaba, por ahí en el camino, nos gusta un lindo lugar y nos quedamos ahí, ¿no? Nos olvidamos que tenemos que seguir para allá. No quedarnos.

Descansar sí, pero después seguir caminando y caminantes, no errantes. Porque se sale para dar algo. Se sale en misión. Pero no se sale para dar vueltas sobre uno mismo, ¿no?, dentro de un laberinto que ni nosotros mismos podemos comprender. Caminantes y no errantes. (S.S. Francisco, al Movimiento de Schoenstatt, 24 de octubre de 2014).

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Primera meditación del Papa en el retiro del Jubileo Sacerdotal – La misericordia es siempre exagerada

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    1. Con el canto del Veni Creator Spiritus, inició en la basílica de San Juan de Letrán en Roma, el día de retiro espiritual del Jubileo de los Sacerdotes, con tres meditaciones realizadas por el propio papa Francisco(ZENIT- Roma);- Con el canto del Veni Creator Spiritus, inició este miércoles en la basílica pontificia de San Juan de Letrán en Roma, el día de retiro del Jubileo de los Sacerdotes, que contempla tres meditaciones realizadas por el propio papa Francisco.
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Formación permanente a los obispos para que sean ‘Testigos del Resucitado’

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Testimoni del Risorto” (Testigos del Resucitado) es el nombre del libro que contiene las actas del curso anual de formación para los nuevos obispos y que ha sido presentado este lunes en la sala de prensa de la Santa Sede, por el cardenal Marc Ouellet, prefecto para la Congregación de los Obispos; el secretario de dicha congregación, monseñor Ilson Montanari, y monseñor Francisco Cacucci, obispo de Bari y relator en el curso anual.

El libro de 282 páginas, editado por la Librería Editora Vaticana, ha sido dedicado al papa Francisco “como signo de gratitud por su enseñanza sobre la identidad y misión del obispo”. (más…)

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Amar hasta perdonar a los enemigos, propone Obispo por Año de la Misericordia:

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MADRID, 13 Dic. 15 / 03:02 am (ACI/EWTN Noticias).- El Obispo de Córdoba (España), Mons. Demetrio Fernández, afirmó que el Año Santo de la Misericordia que se inició el 8 de diciembre será un año de gran perdón “para toda la humanidad, no sólo para la Iglesia”, una oportunidad para amar sin medida y para amar hasta perdonar a los enemigos.

 

La puerta santa de la catedral de Córdoba (España) se abrió el domingo 13 de diciembre en una celebración solemne. Según explica Mons. Fernández, “la misericordia es un atributo divino”, “pero en Jesucristo, Dios nos ha amado hasta el extremo”. (más…)

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