Misal diario

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JUEVES 29

Verde Feria o Por la Iglesia universal “B” MR p. 1040 / Lecc. II, p. 950

Santos: Narciso de Jerusalén, obispo; Joaquín Royo, presbítero. Beato Miguel Rúa, presbítero.

NADIE PODRÁ PRIVARNOS DEL AMOR DE DIOS

Rm 8, 31-35. 37-39; Lc 13, 31-35

San Pablo expresa con absoluta certeza su más firme convicción: el amor de Dios es indestructible. El cristiano convertido que vivió con toda radicalidad su encuentro con Jesús, había superado el desafío más dificil que enfrenta cualquier ser humano: el del miedo a la muerte y el fracaso existencial. Por esa razón, en tono desafiante el apóstol afirma que ni los poderes temporales ni los espirituales podrán desarraigar su estrecha adhesión a Dios, a través de la fe en Cristo Jesús. En esa misma perspectiva podemos entender la confesión del Señor Jesús, a propósito de las amenazas de Herodes. Jesús ha asumido la posibilidad de que un destino violento ponga fin a su vida y por eso mismo, no tiene miedo que se cumpla tal desenlace trágico. Mientras tanto seguirá llamando a los que quieran oírle a adecuar su vida con el mensaje del Reino.

ANTÍFONA DE ENTRADA Ap 7, 9

Vi una muchedumbre tan grande, que nadie podía contarla, de todas las naciones y razas, de todos los pueblos y lenguas.

ORACIÓN COLECTA

Señor, Dios nuestro, que en la alianza instituida por Cristo, de entre todas las naciones continúas formándote un pueblo que tu Espíritu Santo congrega en la unidad, haz que tu Iglesia, fiel a la misión que le confiaste, camine siempre con la familia humana, para que sea fermento y alma de la sociedad, de tal modo que sea renovada en Cristo y transformada en familia tuya. Él, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

LITURGIA DE LA PALABRA

 

PRIMERA LECTURA

Ninguna creatura podrá apartarnos del amor que nos ha manifestado Dios en Cristo Jesús.

De la carta del apóstol san Pablo a los romanos: 8, 31-35. 37-39

Hermanos: Si Dios está a nuestro favor, ¿quién estará en contra nuestra? El que no nos escatimó a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no va a estar dispuesto a dárnoslo todo, junto con su Hijo? ¿Quién acusará a los elegidos de Dios? Si Dios mismo es quien los perdona, ¿quién será el que los condene? ¿Acaso Jesucristo, que murió, resucitó y está a la derecha de Dios para interceder por nosotros?

¿Qué cosa podrá apartarnos del amor con que nos ama Cristo? ¿Las tribulaciones? ¿Las angustias? ¿La persecución? ¿El hambre? ¿La desnudez? ¿El peligro? ¿La espada?

Ciertamente de todo esto salimos más que victoriosos, gracias a aquel que nos ha amado; pues estoy convencido de que ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni los demonios, ni el presente ni el futuro, ni los poderes de este mundo, ni lo alto ni lo bajo, ni creatura alguna podrá apartarnos del amor que nos ha manifestado Dios en Cristo Jesús. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL

Del salmo 108, 21.22. 26-27. 30-31 R/. Sálvame, Señor, por tu bondad.

Trátame bien, Señor, por ser quien eres y por ser grande tu misericordia, porque yo soy un pobre miserable, que lleva el corazón atribulado. R/.

Ayúdame, Señor, Dios mío, sálvame por tu bondad. Que reconozcan aquí tu mano y que tú, Señor, lo has hecho. R/.

Mi boca le dará muchas gracias al Señor, lo alabará en medio de la multitud, porque se puso en favor del pobre para salvarle la vida de sus jueces. R/.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Lc 19, 38; 2, 14 R/. Aleluya, aleluya.

¡Bendito el rey que viene en el nombre del Señor! ¡Paz en el cielo y gloria en las alturas! R/.

EVANGELIO

No conviene que un profeta muera fuera de Jerusalén.

Del santo Evangelio según san Lucas: 13, 31-35

En aquel tiempo, se acercaron a Jesús unos fariseos y le dijeron: “Vete de aquí, porque Herodes quiere matarte”. Él les contestó: “Vayan a decirle a ese zorro que seguiré expulsando demonios y haciendo curaciones hoy y mañana, y que al tercer día terminaré mi obra. Sin embargo, hoy, mañana y pasado mañana tengo que seguir mi camino, porque no conviene que un profeta muera fuera de Jerusalén. ¡Jerusalén, Jerusalén, que matas y apedreas a los profetas que Dios te envía! ¡Cuántas veces he querido reunir a tus hijos, como la gallina reúne a sus pollitos bajo las alas, pero tú no has querido!

Así pues, la casa de ustedes quedará abandonada. Yo les digo que no me volverán a ver hasta el día en que digan: `¡Bendito el que viene en el nombre del Señor!’ “. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Señor, acepta benigno los dones que te presentamos y concede a tu Iglesia, nacida del costado de Cristo dormido en la cruz, que por la participación en este sagrado misterio obtenga constantemente la santidad de vida que la haga más digna de responder a su autor, nuestro Señor Jesucristo. El, que vive y reina por los siglos de los siglos.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Ap 7, 12

La alabanza, la gloria, la sabiduría, la acción de gracias, el honor, el poder y la fuerza se le deben para siempre a nuestro Dios. Amén.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Alimentados con el sacramento de tu Hijo, te pedimos, Señor, que hagas fecunda la actividad de tu Iglesia, por la cual revelas continuamente a los pobres la plenitud del misterio de salvación, ya que tú los has llamado a formar la parte predilecta de tu Reino. Por Jesucristo, nuestro Señor.