“La Iglesia tiene que ser una Iglesia pobre para los pobres”

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Entrevista con el cardenal Rubén Salazar Gómez, presidente del CELAM

Madrid, 27 de agosto de 2015 (ZENIT.org) Staff Reporter

Por Óscar A. Elizalde Prada

A pocas semanas de la elección del arzobispo de Bogotá, el cardenal Rubén Salazar Gómez, como presidente del CELAM para el cuatrienio 2015-2019, y mientras avanza el proceso de elaboración del Plan Global, que orientará la misión del CELAM en este nuevo período, el purpurado colombiano se refirió a algunos asuntos cruciales que desafían la acción evangelizadora de la Iglesia latinoamericana y caribeña, en torno a la mujer en la Iglesia, la emergencia educativa, la cultura digital, los migrantes, los pobres, el Año de la Vida Consagrada, entre otros.

Inspirado por la “alegría del Evangelio”, en este nuevo cuatrienio el CELAM priorizará múltiples desafíos referidos al imperativo de la evangelización. Así lo expresa su presidente en esta tercera parte de la entrevista que concedió a Noticelam. 

Año de la Vida Consagrada

Otro aspecto relevante es el Año de la Vida Consagrada. ¿Cuál considera que debe ser el lugar de los religiosos y las religiosas en las dinámicas eclesiales de América Latina y el Caribe?

— Cardenal Rubén Salazar: La Vida Consagrada, como lo expresaba el papa san Juan Pablo II en su exhortación apostólica Vita Consecrata, es una dimensión esencial de la vida de la Iglesia. La Iglesia no se concibe a sí misma sin esta presencia en su seno. Por eso es tan importante que la Vida Consagrada esté siempre analizándose, entrando dentro de sí misma para descubrir las modalidades concretas que tiene que adquirir en cada momento histórico que está viviendo. Yo creo que muchas comunidades tendrán que repensarse, revisar su carisma, pero sobre todo y lo más importante es el que sigamos encontrando juntos, a través de un esfuerzo verdaderamente eclesial, las formas de Vida Consagrada que el Señor quiere para su Iglesia, para que éstas puedan cumplir una tarea profundamente renovadora en la misma Iglesia.

¿Qué deben considerar esas nuevas formas de Vida Consagrada?

— Cardenal Rubén Salazar: Habría una dimensión que para mí es muy importante y es que la Vida Consagrada sea cada vez más una realidad inserta en la vida general de la Iglesia. A veces tenemos la impresión de que las comunidades consagradas como que se aíslan un poco de la universalidad de la Iglesia y como que tienden a encerrarse dentro de sí mismas, de su comunidad, de su carisma, de sus obras. Una apertura hacia la Iglesia toda y hacia el mundo para responder de una mejor manera, de forma más organizada, ante las grandes necesidades sociales que vivimos hoy, yo pienso que es un indicio fundamental de renovación.

Asuntos claves

El CELAM se ha venido posicionando frente a varios temas que también hacen parte del trabajo de los Departamentos. Quisiera que compartiera su perspectiva sobre algunos de ellos:

La salida misionera

— Cardenal Rubén Salazar: Desde que Aparecida propuso como un elemento esencial el ser discípulo del Señor y el ser también misionero, el CELAM ha asumido plenamente la responsabilidad de animar la misión en el continente Latinoamericano y en el Caribe. Por eso hasta el cuatrienio anterior hubo una comisión especial que promovía la Misión Continental y luego se pasó a promover la Misión Permanente. Ahora cada vez más entendemos que la Misión Continental y la Misión Permanente no son realidades separadas del resto de la vida y de la misión de la Iglesia, sino que son fundamentalmente aspectos esenciales de su vida, y por eso, es algo transversal. Todo lo que hacemos nosotros desde el CELAM tiene que estar impregnado de espíritu misionero y tiene que promover la evangelización misionera.

Vocaciones y ministerios

— Cardenal Rubén Salazar: Es otro gran desafío que tenemos en América Latina. Las vocaciones están decreciendo, el número de sacerdotes está disminuyendo en la mayoría de los países del Continente y del Caribe. Allí tenemos un reto grande: saber presentar a los niños, a los jóvenes, a los adolescentes, y a los adultos también, el reto que en algunos casos el Señor quiere que ellos entreguen toda su vida al servicio del Evangelio, como ministros ordenados. Eso tenemos que hacerlo. Todo el trabajo de animación vocacional es un trabajo esencial para la vida de la Iglesia.

La mujer en la Iglesia

— Cardenal Rubén Salazar: Este es otro tema clave, que tiene que ser trabajado transversalmente en todos los Departamentos del CELAM. Como lo ha dicho el papa Francisco, no se trata tanto de buscarle empleo a las mujeres al interior de la Iglesia, sino que ellas nos aporten el genio femenino, dado que a veces la Iglesia es demasiado mirada desde el punto de vista del varón. Ellas nos aportan toda la finura, la ternura, el cuidado, la maternidad que significa la mujer, y la Iglesia como madre se enriquece con su aporte en su vida y misión.

Comunicaciones y cultura digital

— Cardenal Rubén Salazar: Estamos en un mundo digitalizado, un mundo globalizado en el campo de las comunicaciones y por eso el desafío del uso de los medios de comunicación social, especialmente de las TICs, adquiere cada día una mayor importancia. Por eso también en el Departamento de comunicaciones del CELAM vamos a estar muy atentos a seguir adelante con todo el trabajo que se viene realizando para inter comunicarnos digitalmente, mediante la utilización de los medios de comunicación social digitales, para poder llevar el Evangelio con mayor eficacia.

Migrantes

— Cardenal Rubén Salazar: Es uno de los puntos álgidos en este momento en el Continente. La migración de los pueblos se hace cada vez más angustiosa porque se convierte en ocasión para injusticias, para la trata de personas, para todo tipo de abusos contra las personas que por una u otra causa se ven en la necesidad de la migración. El CELAM tiene muy en cuenta toda esta realidad de los migrantes en América Latina y el Caribe y trata de apoyar el trabajo de las iglesias particulares, de las iglesias locales, en este caso.

Pastoral urbana

— Cardenal Rubén Salazar: El mundo se volvió urbano. Aunque siga existiendo un porcentaje relativamente alto de personas que viven en el campo, sin embargo la cultura urbana ya llegó a través de los medios de comunicación. El campesino de la vereda más apartada que ya tiene Internet puede participar en esta cultura globalizada que se está imponiendo cada vez más. Por eso la mentalidad urbana la tenemos que analizar muy a fondo, para tratar de ver cómo la Iglesia verdaderamente entra en la conciencia y en la respuesta a los desafíos que plantea la urbanización creciente de nuestras ciudades, metiéndose en la cultura urbana hasta los últimos rincones, hasta lo más apartado. Las ciudades, cada vez más grandes en América Latina, plantean desafíos tremendos desde el punto de vista de la evangelización y el CELAM indudablemente tiene que aporta mucho en el estudio del fenómeno, en su comprensión y en la presentación de posibilidades de evangelización en estos campos.

La educación

— Cardenal Rubén Salazar: La educación, como los otros puntos que usted ha mencionado, es clave. La educación es precisamente la herramienta fundamental con la que podemos lograr que se desnivelen las injusticias, las inequidades. Si logramos que haya una educación muy fuerte en calidad, en valores, que cree excelentes personas humanas, muy buenos ciudadanos y auténticos discípulos del Señor, sin lugar a dudas que vamos a transformar el Continente. Dios quiera que esto sea posible.

Los pobres

— Cardenal Rubén Salazar: El papa Francisco insiste permanentemente en la realidad de los pobres y cómo la Iglesia tiene que ser una Iglesia pobre para los pobres. Esto lógicamente no lo puede ignorar el CELAM, particularmente desde su Departamento de Justicia y Solidaridad y desde su Escuela Social del CEBITEPAL, que tiene que estar permanentemente analizando la realidad de la pobreza, descubriendo los desafíos que plantea a la Iglesia y tratando de presentar también respuestas nuevas a esa realidad.

“Trabajo a fondo”

Para concluir, ¿el papa Francisco le ha dicho alguna palabra o le ha dado alguna recomendación con motivo de su elección como presidente del CELAM?

— Cardenal Rubén Salazar: Cuando tuve la oportunidad de saludarlo después de mi elección como Presidente, me dijo: “ánimo, trabajo a fondo”. Esas fueron sus palabras. Y yo creo que eso es lo que tenemos que tener en este momento: un gran ánimo, valor, coraje, valentía… trabajar hasta donde sea posible para que el CELAM sea un apoyo fundamental a las Conferencias Episcopales y un espacio de comunión de la Iglesia de América Latina y el Caribe.